Luego de la eliminación de Perú en la Copa América 2024, la sensación que dejó el equipo blanquirrojo en su último partido ante un Argentina sin Mesi, nos deja un sin sabor, un equipo que cuando salió su único volante de marca, como lo es Cartagena, se quedó absolutamente vulnerable ante el actual campeón mundial. Lo rescatable de esta campaña la defensa central con Zambrano y Callens, un poco más atrás Araujo o Corzo. Luego los recambios como Abraham y Santa María muy lejos del nivel de los antes mencionados. Conjuntamente con Gallese en el arco y Cartagena de ancla fueron los puntos más rescatables del equipo de Fossati. Los extremos Polo y López con una actuación poco destacada.
El 3-5-2 de Jorge Fossati no funciona a lo que tenemos.
Sin espacio para extremos, Joao Grimaldo, Franco Zanelatto o André Carrillo han sido reubicados como volantes interiores, así como Bryan Reyna que tiene que jugar como doble punta al lado de Gianluca Lapadula o Paolo Guerrero. Por otro lado, ante la falta de alternativas en el carril izquierdo, el ‘Nono’ tuvo que experimentar con Luis Advíncula y Oliver Sonne; mientras que en su momento, Wilder Cartagena también fue probado como volante interior, pero terminó jugando como ancla -su posición principal- tras la ausencia de Renato Tapia.
Luego de este análisis para nuestra opinión Perú debería jugar con línea de 4 en defensa y dos volantes con vocación extrema de marca como Renato Tapia y Wilder Cartagena, dejando la inventiva en las bandas y el enlace con un 9 con vocación de área. Las fichas están Grimaldo, Bryan Reyna, Quispe más en función ofensiva, Zanelatto como otra opción más en este contexto. Finalmente, el técnico debería analizar una convocatoria adicional con nombres como Kenji Cabrera, Jefferson Cáceres, ambos de Melgar de Arequipa, Catriel Cabellos volante íntimo de regular copa libertadores, Ibérico delantero con buen paso en el extranjero y la posibilidad de tener una opción más de 9 con el nacionalizado Bernardo Cuesta.
